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24 julio 2009


Al principio solo extraían la miel de abeja, luego fueron creando artículos con esta materia prima.

En el mostrador observamos caramelos, jabones, medicina, cremas, etc. Pero de todos, el vino de miel de abejas es el que más nos llama la atención.

La razón. Esta es la bebida fermentada más antigua que se conoce, mucho más que la cerveza y el vino, y probablemente es la primera bebida alcohólica que comenzó a beber con asiduidad el ser humano.

Los orígenes del vino de miel de abeja se pierden en el albor de los tiempos y ha sido consumida por todo el mundo antiguo, desde África a los países nórdicos y de China a América pasando por toda Europa. En la Grecia clásica se le llamaba melikraton.

Existía la tradición de que las parejas recién casadas tomasen, durante un ciclo lunar después de la boda, vino de miel de abeja. Creían que esta bebida les ayudaría a tener un hijo varón. De ahí proviene la tradición actual de “Luna de Miel”.

En medio de la conversación, el señor Jaramillo, nos permite saborear el vino de miel de abeja. Hay elogiar la bebida por su sabor tan singular él nos explica: “Este vino de miel de abeja es delicioso porque está macerado en barriles de roble blanco. El secreto es la madera fina donde ha estado y el tiempo”.

“La preparación de vino de miel se basa en la fermentación de levaduras sobre los azúcares presentes en la miel transformándolas en alcohol”.

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